Así es como se mueven las espirales donde nacen nuevos planetas según las últimas imágenes en vídeo

¿Qué ocurre justo antes de que nazca un nuevo planeta? Por primera vez en la historia, tenemos imágenes nunca vistas del instante previo al big bang particular de un nuevo mundo, capturadas en un vídeo asombroso gracias al telescopio ALMA. La ciencia se cuela en la sala de partos estelar y nos invita a presenciar el misterio en acción. ¿Te atreves a mirar?

Las primeras imágenes en movimiento de un nacimiento planetario

En la cima de los Andes chilenos, ALMA —ese gigantesco conjunto de antenas— lleva años espiando uno de los lugares más prometedores del universo cercano: el disco protoplanetario que envuelve a la joven estrella IM Lup. Siete años de vigilias nocturnas han dado sus frutos. Por primera vez, la astronomía ha conseguido un vídeo impresionante donde se aprecia el vaivén de un patrón espiral en el disco, ese característico remolino donde, se sospecha, un planeta está a punto de materializarse. ¡Como si estuviéramos mirando una ecografía cósmica!

El hallazgo, dirigido por Tomohiro Yoshida desde la Universidad de Estudios Avanzados de SOKENDAI y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón, acaba de publicarse en Nature Astronomy y marca un antes y un después: ahora sí, vemos el preludio de la formación planetaria, con todo su dinamismo y belleza.

La gran pregunta: ¿Cómo se forman los planetas?

Cada vez descubrimos más exoplanetas. Ya van cerca de 6.000 registrados fuera de nuestro propio Sistema Solar. La gran pregunta, la de siempre: ¿cómo aparecen de la nada estas bolas gigantes, a veces rocosas, a veces de gas, que podrían o no albergar vida?

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Todo apunta a esos discos protoplanetarios, auténticas pizzerías espaciales, masas que dan vueltas en torno a estrellas jóvenes y donde la materia (polvo, piedra, gas) se empieza a unir con fuerza y constancia. Eso lo sabemos. Ahora bien, la receta exacta sigue escabulléndose: nadie había conseguido ver con claridad el paso a paso.

Espirales: el truco oculto del horneado planetario

Hay algo fascinante en estos discos: a veces muestran espirales, brazos enrollados como los de una galaxia, producto de influencias gravitacionales. Estas espirales pueden actuar como caminos preferentes para que el material se condense y termine formando planetas. Te puedes imaginar montones de polvo y guijarros encajando en esos surcos, agregándose poco a poco —o, en ocasiones, incluso, despegándose en planetas independientes.

Pero… y aquí la astronomía se mete en un pequeño lío detectivesco, porque esas estructuras pueden tener dos orígenes distintos. Puede que sean precursores, aún sin planetas formados, o que estén ya siendo esculpidos por el paso de un joven planeta masivo. El diagnóstico no es fácil: sólo por ver la espiral, no sabes si te encuentras ante un mundo que va a nacer o uno que está dando sus primeros pasos.

Nueva técnica: leyendo el movimiento de las espirales

Aquí entra el ingenio humano. El equipo de investigación recurrió a una predicción teórica casi de manual: hay un matiz en el movimiento de la espiral que delata su origen. Si la propia gravedad del disco es la que la teje, la espiral debería ir enrollándose sobre sí misma y, con el tiempo, desvanecerse. Pero si hay un planeta tirando de ella, entonces la espiral no solo se mantiene: gira acompasada con ese mundo en gestación.

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Para comprobarlo, los astrónomos reunieron imágenes obtenidas con ALMA de la estrella IM Lup en 2017, 2019 y 2024, montando el primer “vídeo flip-book” del nacimiento planetario —sí, igual que esos cuadernos donde una figura salta o corre al pasar rápido las páginas, solo que esta vez con materia interestelar y a escala cósmica.

Resultados asombrosos (y el futuro de la astronomía planetaria)

¿El desenlace? El movimiento sinuoso y dinámico de la espiral encajaba justo con la teoría: la espiral aparece generada por la gravedad del mismo disco. Y eso significa, según nuestra mejor física, que estamos viendo el escenario previo: el disco a punto de despegar un planeta nuevo, abriendo el telón antes de la primera actuación. Una oportunidad excepcional para descifrar, por fin, las claves de la formación planetaria.

Esta es la primera vez que se detecta el giro de una espiral en pleno directo, siguiéndola durante años. Los próximos pasos prometen: un análisis más minucioso de las partículas, del gas, de la velocidad… podría llevarnos a ver, a cámara lenta, cómo exactamente surge un planeta del polvo, sin trucos ni efectos especiales.

En resumen, la ciencia acaba de acercarse, un pasito más, a responder esa pregunta de toda la vida: “¿de dónde salen los planetas?” Y lo hace gracias a un puñado de imágenes espectaculares y un equipo que nunca dejó de mirar. Tal vez, en el próximo destello, estemos presenciando el corazón de un nuevo sistema solar… justo antes de que todo empiece.

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