La última simulación del universo pone en jaque al modelo estándar según los científicos

¿Y si te dijeran que ahora tenemos en nuestras manos una réplica digital del universo, tan ambiciosa que incluye más de 3.400 millones de galaxias modeladas con todo detalle? No es ciencia ficción ni un experimento de salón: lo ha logrado el Consorcio Euclid, y sus simulaciones podrían cambiar para siempre lo que creíamos saber de la realidad cósmica.

Un universo de datos: la simulación más grande jamás creada

Imagina, por un momento, poder observar en el ordenador una porción del universo no solo como un simple mapa de puntos, sino como un mar repleto de galaxias, cúmulos, filamentos y misterios. Así es la imponente simulación “Flagship 2” del Consorcio Euclid: cada punto, una galaxia; cada galaxia, modelada con unas 400 propiedades diferentes, desde cómo brilla hasta cómo se mueve y se deforma. Son 3.400 millones de galaxias. Sí, has leído bien. Este es el mayor “universo sintético” construido hasta ahora. Y no solo es grande: es extraordinariamente preciso.

El cerebro detrás del universo digital

Orquestar semejante hazaña técnica ha sido cosa de grandes mentes y aún más grandes máquinas. El algoritmo central fue ideado por Joachim Stadel, astrofísico de la Universidad de Zúrich, y toda la simulación se coció en la supercomputadora Piz Daint, en Suiza—que durante un tiempo fue la tercera más potente del planeta. Más del 80 % de su potencia se dedicó sin descanso a este viaje digital, trabajo de meses que terminó rastreando los vaivenes gravitacionales de cuatro billones de partículas. Solo pensarlo marea un poco.

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Después del titánico cálculo, llegó el momento de poblar los cúmulos virtuales con galaxias. Así es como los astrofísicos han logrado simular con un realismo vertiginoso lo que el telescopio espacial Euclid estaría observando ahora mismo.

Una herramienta clave para observar el universo real

Las simulaciones como Flagship 2 son la brújula perfecta para guiarnos a través de los océanos de datos que recoge el telescopio Euclid, lanzado en 2023 por la ESA. Este telescopio no solo recolecta una cantidad de información abrumadora, sino que además lo hace con una resolución que nunca antes hemos visto. Por eso, los científicos necesitaban empezar a preparar el terreno. Antes de lanzarse a analizar los datos reales, había que entrenar los algoritmos y decidir cómo buscar las agujas en el pajar cósmico. «Sin simulaciones como esta, sería como entrar en una jungla con los ojos vendados,» asegura Julian Adamek, otro de los cerebros del proyecto.

Fisuras y sorpresas en la teoría cósmica

Ahora bien, aunque la simulación parte del modelo estándar de la cosmología (esa “receta cósmica” que usamos para explicar la expansión y evolución del universo), los propios científicos no descartan que puedan asomar grietas en él. De hecho, ya se intuyen algunas inconsistencias. Euclid podría darnos el codiciado empujón para derribar, ajustar o reinventar el marco teórico en el que llevamos décadas confiando.

  • Energía oscura: Uno de los objetivos de la misión es analizar la misteriosa fuerza responsable de que el universo se dilate cada vez más rápido. ¿Y si esa “constante” no fuera tan constante?
  • Materia oscura: Los mapas tridimensionales producidos por Euclid y la simulación detectan, mediante lentes gravitacionales, cómo se distribuye la materia invisible en el cosmos.
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¿Podrá el modelo estándar aguantar la presión de datos tan precisos? O, mejor dicho, ¿la realidad será aún más extraña de lo que pensamos?

Viajando hacia los orígenes: un mapa cósmico sin precedentes

Gracias a la combinación de lentes gravitacionales y mediciones espectroscópicas, ahora es posible retroceder hasta diez mil millones de años en la historia del universo. Si creías que todo era estático, Euclid te desmonta el mito: podemos ver en 3D cómo se tejieron las primeras estructuras, cómo la materia oscura danzó atrayendo galaxias, y buscar fenómenos cósmicos rarísimos—de esos que, hasta ahora, solo cabían en la imaginación.

Primeros frutos y promesas del futuro

En marzo de 2025 se publicaron los primeros datos reales: una minúscula porción de todo lo que Euclid va a entregar. Y ya salieron a la luz nuevos secretos sobre los cúmulos galácticos y la urdimbre de filamentos que enlazan el cosmos. Se espera una segunda gran liberación de datos en la primavera de 2026, con centenares de miles de galaxias clasificadas y listas para que los astrónomos—profesionales o aficionados—se pierdan en sus detalles.

¿Será suficiente?

En definitiva, el telescopio Euclid y la simulación Flagship 2 no solo abren un camino hacia el futuro de la astrofísica, sino que también siembran dudas con cada dato que recogen. ¿Se sostendrá el modelo estándar? ¿O estamos al borde de una nueva revolución? A veces, la certeza más grande del universo es que aún nos queda mucho por sorprendernos.

¿Quieres ver cómo se representan estas galaxias digitales? Te dejo una imagen espectacular extraída del catálogo de simulaciones de Euclid Flagship. En azul, las galaxias centrales; en rojo, sus satélites. Una danza de puntos… que es mucho más real de lo que aparenta.

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