Así es la misteriosa galaxia que ha fotografiado el Hubble a 67 millones de años luz de la Tierra

¿Sabías que hay galaxias que no encajan del todo en los moldes clásicos? Hoy ponemos la lupa en NGC 2775, una de esas maravillas desconcertantes que desafía a los expertos a ponerse de acuerdo sobre su verdadera identidad. ¿Espiritual, elíptica, algo entre medias? Te invitamos a viajar a 67 millones de años luz y descubrir por qué esta galaxia astilla los manuales de astronomía más ortodoxos.

NGC 2775: Una galaxia en tierra de nadie

En los archivos recientes del Telescopio Espacial Hubble, NGC 2775 aparece como la gran provocadora del cielo. Situada en la constelación de Cáncer y luciendo radiante a pesar de la distancia cósmica, su aspecto es… raro. Su núcleo, suave, sin apenas detalles y prácticamente desprovisto de gas, se parece mucho al corazón de una galaxia elíptica. Pero alrededor de ese centro, el polvo y los cúmulos estelares dibujan formas erráticas y un anillo que recuerda a las estructuras de las espirales. Toda una mezcla difícil de encasillar.

¿Espiritual, Lenticular o ninguna de las anteriores?

La pregunta flota en el aire: ¿Estamos ante una galaxia espiral, una lenticular o una nueva categoría no descrita? Y la respuesta, por ahora, es esquiva. Los astrónomos la contemplan de un solo ángulo, lo que complica la tarea de clasificarla a simple vista. Hay quien la mete en el saco de las espirales por su disco de estrellas y polvo, y hay quien prefiere dejarla en el limbo de las lenticulares, esas galaxias híbridas con características de ambas grandes familias galácticas.

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Las lenticulares, para quienes no lo recuerden, son como el cruce entre una espiral y una elíptica: ni brazos definidos ni totalmente redondeadas, a medio camino entre el orden y el caos. ¿Cómo nacen? El debate sigue abierto. Podrían provenir de espirales que agotaron su “combustible” y perdieron sus brazos, o ser el resultado de fusiones galácticas. En otras palabras, son camaleónicas.

Fusiones, colas y el misterio de la historia galáctica

En el caso de NGC 2775, los indicios apuntan a que hubo encuentros cósmicos en el pasado. Aunque en la imagen no se aprecia, esta galaxia exhibe una cola de hidrógeno que se extiende nada menos que 100.000 años luz. Sí, has leído bien. Esa estela sutil podría ser lo que queda de una o varias galaxias desdichadas que quedaron demasiado cerca y acabaron absorbidas y estiradas en la periferia de NGC 2775. Este pequeño detalle ayudaría a explicar ese aspecto “despeinado”, ¿no crees?

¿Qué es una espiral floculenta?

Por si fuera poco, la mayoría de especialistas acaba situando a NGC 2775 en el grupo de las espirales floculentas. ¿Qué significa esto? Que sus brazos no se desarrollan en espirales perfectas y geométricas, sino que aparecen como “mechones” o “plumas” de estrellas, muy poco definidos, casi caprichosos. El resultado: una galaxia que parece tener remolinos de algodón de azúcar cósmico. Hermosa, caótica, única.

Una nueva mirada gracias al Hubble

La imagen más reciente del Hubble no es la primera ni será la última: en 2020 ya habíamos visto esta galaxia, pero las observaciones actuales añaden algo especial. Ahora, los astrónomos han mapeado la luz roja característica del gas hidrógeno que rodea a las estrellas jóvenes más masivas. Esos grumos brillantes y rosados que ves en la foto señalan el nacimiento de nuevas estrellas, ayudando a los expertos a identificar dónde está el verdadero bullicio cósmico.

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¿Conclusión? NGC 2775 es uno de esos objetos que recuerdan lo incompleto de nuestras clasificaciones. La astronomía, al final, es eso: una ciencia de preguntas abiertas y misterios luminosos.

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