Terrenos marcianos con forma de cerebro revelan secretos ocultos sobre su clima pasado

¿Te imaginas un paisaje marciano que, a miles de kilómetros de distancia, recuerda a los pliegues de un cerebro humano o a las estructuras enmarañadas de los corales oceánicos? No, no es ciencia ficción—es real, está en Marte y acaba de revelarnos nuevos secretos sobre el clima del pasado marciano. ¡Parece que el planeta rojo nos reserva aún muchas sorpresas bajo su polvorienta superficie!

Así es el insólito terreno ‘coral-cerebro’ de Marte

La superficie de Marte lleva millones de años sorprendiendo a científicos y curiosos. Pero, entre todos sus misterios, los terrenos bautizados como ‘coral-cerebro’ se han ganado un hueco en el catálogo de rarezas cósmicas. ¿Por qué? Porque al ver sus imágenes—captadas por la potente cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter—uno cree estar contemplando corales oceánicos o los curiosos giros de un cerebro humano, solo que en rojo y con una historia helada detrás.

¿Por qué tiene esta forma? Es, ni más ni menos, la huella de glaciares antiguos, cubiertos de polvo y rocas que, poco a poco, han ido perdiendo su hielo enterrado tras siglos de cambios climáticos marcianos. Digamos que es una especie de crónica congelada, esculpida a golpe de tiempo y de inclinación planetaria.

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Inclinación planetaria: la clave de la historia

Hoy, Marte está inclinado unos 25 grados, igualito que la Tierra. Pero en el pasado se tambaleó bastante más… ¡hasta 35 grados! Y ese bamboleo, lejos de ser una anécdota matemática, cambió radicalmente el reparto del hielo en el planeta. Según Alex Morgan, investigador del Instituto de Ciencias Planetarias, cuando el eje de Marte se inclinaba más, los polos recibían más luz solar y el hielo polar se sublimaba (ya sabes, pasaba directamente de sólido a gas), desplazándose hacia el ecuador y dando forma al misterioso terreno que vemos hoy.

El ‘coral-cerebro’ no se encuentra ni en los polos ni en regiones ecuatoriales, sino en latitudes medias, testigos privilegiados de aquel ir y venir del hielo hace decenas de millones de años.

Detectives del clima marciano con inteligencia artificial

Hoy en día, descifrar estos paisajes exige tecnología de vanguardia y una pizca de ingenio. El equipo de Morgan sacó partido a un algoritmo de aprendizaje automático (creado por Kyle Pearson y Alphan Altinok de la NASA) para localizar automáticamente las zonas de ‘coral-cerebro’ en las imágenes de HiRISE. Después, armaron una cartografía detallada de la región de Ismenius Lacus y las llanuras de Utopia y Arcadia Planitia. ¿El objetivo? Trazar cómo y cuándo se formaron y se deterioraron.

Cráteres como relojes del tiempo

Los cráteres de impacto, esos agujeros abiertos por meteoritos a lo largo y ancho de Marte, son, paradójicamente, aliados de los investigadores. Cuantos más hay, más antigua es la superficie. Pero si miras con lupa, hay pistas todavía más sutiles: el estado de erosión o el tamaño de los cráteres ayuda a saber cuánto ha cambiado el terreno. Y aquí viene lo interesante—en el ‘coral-cerebro’ apenas hay cráteres pequeños (inferiores a 100 metros). ¿Por qué?

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La explicación es brillante: esa ausencia dice que, por la sublimación del hielo bajo la superficie, el terreno se hundió unos 10 metros en unos cuantos millones de años, eliminando los cráteres pequeñajos. Un verdadero “lifting” geológico a cámara lenta.

El reloj de Marte: de hace 25 millones a hace solo 3 millones de años

Gracias al análisis de la erosión y desaparición de cráteres, los científicos han puesto fecha a la deflación de estos restos glaciales. Todo empezó hace unos 25 millones de años y terminó hace unos 3 millones, exactamente cuando Marte se estabilizó en su inclinación actual. Puede que parezca muy antiguo, pero en términos geológicos marcianos, ¡es el equivalente a ayer! La mayoría de las grandes estructuras de Marte tienen varios miles de millones de años, así que este cambio reciente nos dice que el mundo rojo aún se mueve y transforma.

Hoy, los glaciares cubiertos por escombros han quedado prácticamente «congelados» en el tiempo, ayudándonos a entender cuándo y cómo el planeta cambió de aspecto tras el último gran vaivén de su eje.

¿Qué nos enseñan los pliegues marcianos?

Más allá de lo misterioso que pueda parecer pensar en un Marte lleno de terrenos arrugados como cerebros y con laderas ocultas bajo capas de polvo, lo cierto es que son la mejor ventana al Marte más cambiante y activo. Estos patrones de ‘coral-cerebro’ nos hablan, casi en silencio, de grandes migraciones de hielo, de estaciones caóticas y de cataclismos climáticos que han ido dejando huella hasta nuestros días.

Y queda mucho por saber… ¿Podrían haber existido microclimas ocultos, o incluso refugios momentáneos para la vida en aquellas épocas? Quién sabe. Mientras, el Mars Reconnaissance Orbiter seguirá enviando imágenes, y los científicos—con ayuda de la inteligencia artificial—buscarán descifrar todos los enigmas marcianos… uno por uno.

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Si te interesa profundizar en los últimos hallazgos sobre el ‘coral-cerebro’ de Marte y su relación con el clima planetario puedes ver este vídeo recomendado:

Prepárate, porque Marte nunca deja de sorprender… y sus cerebros de polvo y hielo aún tienen mucho que contar.

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