Así puede la explosión de un agujero negro desvelar los secretos más profundos del universo

¿Te imaginas presenciar en directo la explosión de un agujero negro tan antiguo que nació cuando el universo era un crío, menos de un segundo después del Big Bang? Pues prepárate, porque los científicos creen que esto podría ocurrir mucho antes de lo esperado, tal vez incluso esta misma década.

Una bomba cósmica por descubrir

Durante años, la idea era clara: los agujeros negros viven muchísimo tiempo y cuando mueren… ¡bum! Una explosión que ocurre, si acaso, cada cien mil años en un rincón del universo. Así que la esperanza de ver uno de estos acontecimientos en nuestra vida parecía, siendo honestos, bastante ridícula.

Sin embargo, un grupo de físicos de la Universidad de Massachusetts Amherst han hecho saltar por los aires esa predicción. Su trabajo revela que, en realidad, hay muchas posibilidades –más de un 90% según sus cálculos– de que asistamos a una explosión de agujero negro en los próximos diez años. Y, lo mejor de todo: las herramientas para detectarlo ya están funcionando, orbitando el espacio o fijas sobre montañas en la Tierra.

¿Qué es un agujero negro… primordial?

Seguramente ya tienes en mente la escena: una estrella gigante que muere y deja tras de sí un agujero negro, esa región donde ni la luz puede escapar. Pero hay otra clase, mucho más elusiva: los agujeros negros primordiales o PBH en inglés. Nunca hemos visto uno, pero los físicos llevan décadas buscándolos.

Relacionado:  La NASA pone fecha al esperado regreso de astronautas a la órbita lunar y adelanta su misión a febrero

Estos PBH nacieron directamente de las condiciones turbulentas del universo primitivo, no tras la muerte de una estrella. Son, en teoría, diminutos… y muy antiguos. Según la famosa teoría de Stephen Hawking, no serían completamente estables: perderían masa poco a poco emitiendo partículas, un fenómeno conocido como radiación de Hawking.

El gran estallido final

A medida que pierde masa, el agujero negro primordial se vuelve más caliente. Más caliente, más rápido se evapora. Hasta que, finalmente… la explosión. Ese último fogonazo podría, literalmente, abrirnos una ventana directa al pasado y desvelar toda la materia (y no materia) que compone el universo.

Según Andrea Thamm, física del equipo, sería “la primera vez que observaríamos directamente la radiación de Hawking”, algo que revolucionaría toda la física actual. Derrumbaría un muro de misterio que lleva décadas en pie.

¿Y cómo sabemos que podemos verlo?

Ahí está la gran jugada de estos investigadores. Apostaron por una hipótesis diferente: ¿qué sucede si estos agujeros negros primordiales tienen una pequeñísima carga eléctrica oscura, algo así como una versión fantasmal del electrón, el electrón oscuro? Pues que, bajo estas condiciones, la teoría predice que muchos de ellos podrían estar a punto de explotar ahora mismo.

  • No cada cien mil años, sino… ¿cada diez? Prácticamente uno por década en algún punto del cosmos observable.
  • Si ocurre, la radiación emitida sería detectable por la tecnología actual.

Nos bastaría estar atentos. Y, según Joaquim Iguaz, otro de los autores, “ver la explosión sería identificar, por fin, uno de estos agujeros negros primordiales”.

¿Qué ganaríamos con esto?

No se trata solo de espectáculo cósmico. Si vemos estallar un PBH, podríamos registrar una especie de “catálogo supremo” de todas las partículas que existen –sí, también las desconocidas. Imagínalo: una lista definitiva de la materia visible, la materia oscura y todas esas cosas raras que solo sospechamos. Un salto monumental, una especie de santo grial de la física.

Relacionado:  Así es el impresionante planeta gigante que los astrónomos han pillado mientras se forma

Como lo explica el equipo, sería la oportunidad de reescribir la historia del universo, comprender su origen y, de paso, salir en todos los libros de texto del futuro.

¿Estamos preparados?

Si los cálculos están acertados, podría pasar mañana. O pasado mañana. O dentro de seis años. La clave está en vigilar el cielo y saber qué señales buscar. Y la competición, entre observatorios terrestres y telescopios espaciales, ya ha comenzado.

Se vienen tiempos emocionantes para la astronomía. Porque en el fondo, ¿a quién no le apasiona la posibilidad de ser testigo del mayor espectáculo del universo… en directo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio