El rover Perseverance descubre en Marte una roca con forma de casco que sorprende a los científicos

¿Un casco medieval tirado en Marte? No, no es ciencia ficción. Es la última peculiaridad captada por el rover Perseverance, que vuelve a dejar boquiabiertos a los científicos con una roca que parece recién sacada de un museo del Siglo de Oro… salvo por el polvo marciano, claro.

Una roca de otro planeta (literalmente)

Imagina que paseas por el árido paisaje rojo, anaranjado, ocre… de pronto, encuentras lo que parece un objeto olvidado de la historia terrestre—un casco de batalla, con su pico puntiagudo y sus marcas de guerra. Bueno, esa escena es exactamente lo que ha presenciado la NASA: el robot Perseverance fotografió en Marte una extraña roca con un perfil que recuerda sospechosamente a los cascos holandeses del siglo XVII. No se trata de merchandising de astronautas ni de restos de una civilización perdida, sino de pura geología marciana, modelada pacientemente durante milenios.

El rover Perseverance descubre en Marte una roca con forma de casco que sorprende a los científicos

La fotografía fue tomada por la Mastcam-Z—el par de cámaras con zoom de Perseverance—el pasado 5 de agosto. Así el equipo científico ha podido analizar sus detalles: vértices afilados, una superficie toda puntuada de texturas nodulares, como si un herrero marciano la hubiera forjado para una batalla épica.

¿Por qué parece un casco?

En la Tierra, formaciones como la de esta roca pueden deberse a procesos como la meteorización química, la precipitación mineral o la actividad volcánica. En este caso, la gran peculiaridad es la enorme cantidad de pequeñas esferas llamadas “esférulas” que recubren su superficie. “No es tanto lo de la forma de sombrero, sino el hecho de estar repleta de estas bolitas”, explica el equipo de Perseverance.

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¿De dónde salen las esférulas marcianas?

  • Algunos científicos sospechan que el agua subterránea ha sido la artista aquí: al fluir a través de los poros de las rocas, favorece que minerales se concentren y precipiten en estas pequeñas esferas.
  • Pero, ojo, no todas pueden haber surgido igual y aún hay bastantes misterios: se necesitan más ejemplos y análisis para saber si el agua fue la protagonista o si hubo otros procesos envueltos.

El rover lleva meses aumentado su colección de rocas con formas insólitas y, por supuesto, llenando de dudas (y de trabajo) a la comunidad científica. ¿Quién imaginaría un “casco marciano” bañado en polvo rojo?

Pareidolia: nuestro cerebro juega al escondite

No es la primera vez que Perseverance nos hace ver cosas familiares en rincones insospechados de Marte: entre meteoritos en forma de rosquilla, fragmentos que recuerdan aguacates e incluso patrones que parecen huesos, hay un hilo común. Es la pareidolia, ese fenómeno por el cual nuestro cerebro busca y encuentra figuras reconocibles donde solo hay azar y geología.

¿Nunca te ha parecido ver caras en nubes o animales en las manchas del suelo? En Marte, ese espectáculo está servido: los patrones aleatorios son el pan de cada día para la cámara de Perseverance.

¿Por qué son tan importantes estas formaciones?

Más allá de la anécdota o la imagen curiosa para redes sociales, estas rocas nos cuentan algo del pasado marciano. Los investigadores reconstruyen la antigua presencia de agua, la erosión por viento, los ciclos de clima y los procesos volcánicos tan solo mirando estos extraños “souvenirs del tiempo”. Cada nueva imagen es una pista para descifrar la crónica geológica de Marte—quizás incluso para desvelar si alguna vez albergó vida.

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El rover, siempre explorando

Ahora mismo, Perseverance sigue su ruta por el borde norte del cráter Jezero, tras haber escalado la cresta “Lookout Hill” recientemente. Y seguro pronto nos sorprenderá con alguna otra foto digna de museo (o de un cuento de ciencia ficción).

La próxima vez que mires el cielo nocturno… piensa en un casco antiguo descansando en un planeta a millones de kilómetros, y en cómo una simple roca puede abrir las puertas de los grandes misterios del cosmos.

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