Así pudo el azufre transformar Marte en un lugar más apto para la vida

¿Te imaginas encontrar cristales de azufre puro sepultados en las entrañas de una roca marciana? Pues sí, eso fue exactamente lo que ocurrió cuando el rover Curiosity de la NASA, casi sin darse cuenta, aplastó una roca y desveló un secreto químico que podría cambiar lo que sabemos del antiguo Marte y de su potencial para albergar vida.

Azufre en Marte: una pista sobre los orígenes del planeta rojo

El 30 de mayo de 2024, algo tan sencillo como un robot recorriendo suelo marciano nos regaló una instantánea digna de portada: cristales de azufre, en estado puro, brillando como pepitas de oro alienígena en el interior de una roca recién quebrada. Hasta entonces, sabíamos que Marte era rico en minerales de azufre, pero nunca se había hallado este elemento en estado elemental. Todo gracias a una maniobra fortuita del Curiosity. ¿Casualidad? A veces la ciencia va sobre ruedas, literalmente.

Pero este hallazgo no es sólo cuestión de colección de minerales galácticos. Viene a poner el broche a años de debate sobre la atmósfera marciana, sus volcanes y, sí, sobre la posibilidad de vida microbiana primitiva. Un nuevo estudio de la Universidad de Texas en Austin añade leña al fuego: Marte pudo haber sido mucho más acogedor de lo que pensamos, y el azufre tiene mucho que ver en la historia.

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El papel de los volcanes y el azufre «reducido» en la atmósfera marciana

Durante los primeros miles de millones de años, Marte no fue ese páramo helado de ahora. Según las simulaciones de los investigadores texanos —más de 40 modelos informáticos, ahí es nada—, la intensa actividad volcánica joven de Marte inyectaba a su atmósfera todo tipo de gases. Pero no sólo CO2 o dióxido de azufre, como se pensaba hasta ahora. Aparecen, y aquí es donde empieza lo intrigante, formas «reducidas» de azufre: sulfuro de hidrógeno, disulfuro, e incluso, atención, gases como el hexafluoruro de azufre. Gases extremadamente reactivos, capaces de transformar el clima de un planeta entero.

Estamos hablando de compuestos súper eficientes atrapando calor, creando una atmósfera caliente, casi como un invernadero natural. Y si algo sabemos sobre la vida en la Tierra, es que necesita agua líquida. Una atmósfera caliente habría facilitado la existencia de ríos, lagos, incluso mares efímeros sobre la antigua superficie rojiza.

¿Ambientes marcianos, vida microscópica?

Lucía Bellino, la joven investigadora detrás del estudio, no oculta su entusiasmo. Ella y su equipo ven un claro paralelismo entre esos ambientes volcánicos marcianos ricos en azufre y los sistemas hidrotermales terrestres. Esos que, bajo el mar o en los géiseres, rebosan formas de vida adaptadas al azufre. ¿Y si Marte también tuvo su propio festival microbiano, con el azufre como banquete?

Por si fuera poco, los investigadores han detectado que el ciclo del azufre en Marte habría sido extremadamente dinámico: pasando de una forma química a otra, combinándose y descomponiéndose, como un laboratorio al aire libre a escala planetaria. Las rocas caídas en la superficie muestran un azufre oxidado, pero los meteoritos llegados a la Tierra exhiben formas reducidas. Signo, quizás, de una evolución química compleja a lo largo de los milenios.

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El hallazgo del Curiosity: la guinda química

La foto de esos cristales en la roca marciana tiene más importancia de lo que parece. Según Chenguang Sun, uno de los firmantes del nuevo estudio, justo lo que predijeron en sus simulaciones es lo que vio el Curiosity: azufre elemental, procedente seguramente del enfriamiento de gases volcánicos, precipitándose en forma de cristales puros tras salir por fisuras y fracturas de la corteza.

Hasta ese momento, había mucho de teoría y escasez de pruebas. Pero estos pequeños cristales dorados son la evidencia de que el ciclo del azufre fue real, físico, tangible. Una pista esencial para descifrar si Marte fue capaz de acoger vida, aunque solo fuese a nivel microbiano.

Mucho frío y pocas certezas… por ahora

Hoy en día, Marte es todo lo contrario: gélido, seco, casi inhóspito. Con una media de -62 grados Celsius, parece un lugar imposible para formas de vida. Sin embargo, si los volcanes provocaron un efecto invernadero, hubo tiempo y condiciones para la vida. Las simulaciones apuntan a que microbios, de haber existido, podrían haber aprovechado esas formas de azufre reducido, igual que lo hacen hoy en los manantiales cáusticos terrícolas.

Ahora la pregunta es: ¿cuánto duró ese clima cálido, cuánto tiempo Marte fue habitable? El equipo de Bellino quiere seguir indagando, modelando cómo estos procesos geológicos pudieron aportar agua y energía, allanando el terreno para la vida. El azufre, olvidado e infravalorado, puede tener la clave para entender si Marte alguna vez estuvo lleno de vida microscópica y, quién sabe, si quedan rastros esperando bajo el polvo rojo.

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